Las siguientes notas, que quizás compongan un texto, fueron escritas a inicios de febrero de 2012 para un número -que finalmente no salió- de una revista. Ahí se vuelcan algunas sospechas, entre ellas sobre cierta complementariedad entre el estado y el mercado a la hora de pensar las propuestas y políticas culturales en Argentina. También sobre “los intectuales”. No sé si sigo pensando las mismas cosas, pero tenía ganas de publicarlo. Además estamos en las vísperas del 7D, quizás un momento importante para el inicio de la desmonopolización mediática en el país. Ojalá. La democratización de los medios será otra cosa…

Agítese! (Notas sueltas)

Matías David López 

I. La vanguardia cultural (se) lee, (se) escribe y (se) piensa en la Ñ. Esto empalma con la tesis rodriguista -pensada en su momento para el campo periodístico y debatida recientemente[1]– en relación al periodismo consensual y la prensa empresarial como nueva vanguardia. Sin embargo, parte del campo cultural también ha encontrado espacios en las políticas culturales auspiciadas y gestadas por el Estado: desde 6,7,8 hasta el MICA –mercado de industrias culturales- pasando por el Canal Encuentro, distintos programas nacionales, concursos y becas, el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego y la nueva señal de TV que se viene: Nación y Cultura.

II. Creo que en estos tiempos más que polémicas -entre un posible sector (privado) y otro (público) dentro de campo cultural-, hay más bien complementos. Un ejemplo de esto es que la revista de cultura de Clarín se ha dedicado en el último tiempo a rescatar a diferentes revistas (es decir, a ciertos grupos de intelectuales) entre ellas a El ojo mocho, publicación dirigida en los 90’ por Horacio González. Hoy parece ser una apuesta fuerte rescatar producciones que en el pasado quizás eran leídas por los mismos de siempre, por un sector demasiado puntal y acotado (lo cual no quiere decir que no hayan sido influyentes). Pero no jodamos, quiénes (y cuántos) buscaban en el 91 a Babel, o en el 97 a El ojo… Quizás, quienes tenían en esas publicaciones un espacio para avivar debates interesantes (tanto para escribir como para leer), pero para hacerle preguntas a la realidad hoy tienen a la Ñ. Y la Ñ hoy gravita más que una revista sacada a pulmón…

III. Lo interesante de las Políticas Culturas Estatales actuales es que –sus gestores- han sabido articular la Cultura con la Educación (todo con mayúsculas). Es decir que “volver a educar a la ciudadanía” es la consiga que las ordena. Estonces, la Cultura relacionada con La Política, con la construcción de Cultura Política.[2]

IV. Vinculado con el punto anterior, hay que pensar las Políticas Culturales en un contexto de desigualdades generadas por una estructura social excluyente. Pero no sólo en el sentido de dificultades de “acceso” a las expresiones culturales (legitimadas), sino  también a espacio de producción y encuentro, donde poder articular expresiones particulares de las culturas populares.

V. Cierre. Mencione antes palabras como vanguardia, política, debate, cultura política. Pensar las políticas culturas implica retomar, continuar las discusiones sobre los/as intelectuales y todas esas palabras que se le meten a los costados. De un lado: rol de los/ perfil del/ posición de los/ función de los/ organización de los/ formación de los/ y, del otro, para nombrar sus características y desplazamientos: tradicional, independiente, orgánico, critico-comprometido, especifico. Cada uno podría hacer un cuadro de lo que piensa, incluso de dónde se pone dentro de él. Pero, teniendo presente que la posta son los tercos hechos, cómo los hacemos / pensamos / decimos / actuamos / construimos. Qué es lo que realmente se modifica –en las relaciones sociales cotidianas y estructurales- con las acciones políticas colectivas, entre ellas las que se constituyen desde la cultura. Lo demás no importa nada.

:: Accesos ::

http://www.revistaenie.clarin.com

http://www.cultura.gov.ar

 


[1] La polémica Fontevecchia-Rodríguez se puede seguir en estos links: “Locos con Magnetto” en http://www.perfil.com/ediciones/2011/10/edicion_614/contenidos/noticia_0002.html y “El problema no es sólo Magnetto” en: http://www.perfil.com/ediciones/2011/10/edicion_616/contenidos/noticia_0032.html

[2] Con el debate político pero también con la propaganda: siempre se remite al Proyecto Nacional originado en 2003, de ahí que salen barrabasadas como ciertos discursos simplistas que argumentan, por ejemplo, que la “ecuación pública y gratuita” en el país en fruto de éste proyecto!. Desconociendo luchas, apuestas, victorias y derrotas de los trabajadores docentes y estudiantes.

Anuncios