clubhemParece actualmente una práctica cada vez más extendida. Quizás sólo “parece” y hace rato que viene siendo, mucha gente se pone a escribir y publicar literatura al menos en estos lados platenses: cuentos, poesías, poemas, aguafuertes, estrofas, relatos…

Es un trabajo arduo meterse con la escritura literaria, pero otro tanto es proponerse publicar, poner en circulación, construir un circuito de escritores, lectores y oyentes. Agitar –y más allá de la letra escrita-. Alguna vez leí, en alguna lectura académica que no recuerdo, que un texto es si se pone en circulación, y así se trasforma en discurso social. Creo que esa afirmación tiene mucho de verosímil.

Volviendo al agite, esta es la apuesta más interesante que lanzan Club Hem y Pixel. La primera –esperemos de muchas- agitaciones y conspiraciones es la antología “El último día del verano” (2012). En ese enrosque un elemento fundamental es el modo de gestar, no sólo un libro –un soporte material concreto con páginas, diagrama de palabras, alguna imagen, diseño que en esta publicación esta muy bien trabajado- sino una experiencia: que se va tramando en redes sociales virtuales, en afinidades y amistades, en juntadas, en eventos para encontrarse a leer y escuchar, en una publicación.

Los apostadores parecen entender que “hacer un libro” no es sólo escribirlo. Y ahí volvemos a eso de que un texto es sólo si se pone en circulación. Pero hay que agregar que también se tiene que pensar sobre cómo circulará un texto. En este caso un libro que no es sólo un libro, sino un evento, una lectura, un me gusta en Facebook, un comentario en esa red social, un poema colgado para ser visto y leído, un micrófono abierto para recitar, un trago de vino mientras se oye…

A esta altura el lector entenderá que esta no es sólo una reseña de un libro y de los escritos que lo integran, de la antología mencionada. En verdad, pretende ser eso y algo más: una reseña posible de una experiencia que viene siendo, que está abriendo caminos para la creación, el compartir y el disfrute.

El “contexto”, o mejor, los contornos y los procesos colectivos. Lo interesante de estos momentos que vivimos, donde proliferan los “códigos abiertos”, las ideas por compartir las creaciones y las críticas a los mediadores, es que los propios autores –o productores- se meten en la edición y publicación. Y ahí va la proposición de pretensión sociológica: la hegemonía y legitimación de los medios de producción cultural-discursiva tradicionales se va reconfigurando por la proliferación de nuevos medios y redes en donde se colabora, se crea y circulan producciones culturales sin mediadores, buscando visibilizar, decir y legitimar otras voces en el campo de la producción cultural. Así está ocurriendo en la música, en las artes visuales, en la comunicación y en la literatura. Así como en las propuestas que pretenden cruzar muchas de estas expresiones. Estamos habitando –y gestando- la era del “hazlo tu mismo” recargado, potenciado por la web y sus posibilidades, de la autogestión como acción y proyección. El propio Club Hem es un proyecto que combina conexión y encuentro. Entrar en la web, salir por la ciudad a visitar distintos centros y casas culturales. Habitar ambos espacios.

Quizás con esta publicación también se lanza una invitación a la lectura –si para nosotros los lectores esporádicos-, tal vez es oportuno superar el momento de la temporada de verano –de pileta, playa, montaña, ocio, trabajo, calor- en el que nos acercamos a la literatura para explorarla no sólo en los “días sin tiempo”, de suspensión que es el verano sino en toda nuestra vida cotidiana.

Por estas latitudes el verano se termina, como aquí este escrito, puesto a circular en su último día.

Matías David López

19-3-2013

Imágen: Leonel Arence

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