imageEl viaje en bus de Lima a Cusco fue largo, más de veintidós horas con un atranco en el medio por arreglos en la carretera. Los cortes son pautados por la empresa constructora y la policía es la que se encarga de hacerlos. La parada de poco más de una hora estuvo buena. Al ser atrancos planeados, había muchos vendedores ambulantes alrededor de los micros, camiones, camionetas y autos que estaban la ruta. “Choclo con queso, Choclo con queso mamita”, anuncia una seño desde la puerta del bus y levanta así a unos cuantos que no se habían dado cuenta de que habíamos parado.

La espera sobre la ruta fue al lado de una vista impresionante: montañas de la codillera y río. Las personas de los diferentes buses, vans y autos bajamos al río. Algunos a mojar las patas, algunos poquitos hasta se dieron un chapuzón. Algunas parejitas se sacaban fotos. Una chica peruana poso sobre las rocas y su novio le hizo un book de fotos. Una platea improvisada de varios grupos de tipos, en su mayoría jóvenes peruanos, se pusieron a mirarla. Dejaron de hablar, reír y tirar piedras al río. Se detuvieron y sus ojos fueron sólo para la mina.

El bus que se presentaba con un asiento de “180 grados reales” cumplía esa promesa. Además hubo cena y desayuno. También wi fi y pantalla propia de pelis y música. MB. Lo único el frío. Pusieron a la noche y al mango el aire acondicionado. Daban una manta de polar. Fui prevenido, lleve arriba del micro la manta violeta que me había llevado del vuelo aéreo. Esas apropiaciones caseras sirven, a veces, para algo. En este caso para pelear el viento que venía de adentro de bus y evitar un resfrío.

Cuando llegue a la Terminal terrestre de Cusco -una de las tantas terminales de buses de la ciudad- me encontré con los chicos mexicanos que había conocido saliendo del aeropuerto de Lima. Ellos iban en otro bus que también se retrasó. Hablamos de los que íbamos a hacer, ellos tenían ganas de salir directo para el Machu Pichu, les dije que a esa hora me parecía medio tarde. Nos tomamos afuera de la terminal un taxi hasta la Plaza de Armas. En el viaje recién supimos nuestros nombres. “Y a todo esto, cómo te llamas”, me pregunto uno.image

Cuando bajamos fuimos una zona de Hostels en el centro histórico, yo tenía una reserva hecha para ese día. Ellos fueron a buscar otro lugar para quedarse en Cusco. Luego de un rato en el hostel Dragonfly, me fui a recorrer el centro histórico. Cusco es una urbanización de más de 3000 años, antiguamente la capital del imperio Inca -desde el 1200 A.C. hasta la llegada de los españoles-, luego una de las ciudad donde se acentó el virreinato del Perú y la dominación española, por entonces lugar de levantamientos indígenas y de matanzas de estos en la Plaza de Armas. Hoy además de una “ciudad patrimonio de la humanidad por la UNESCO”, es una capital turística internacional de hoteles de todas las estrellas y Hostels para mochileros, agencias turísticas y Free Walking Tour a la gorra, iglesias, ropa de alpaca -hecha de sintético, 50 y 50 y “puro alpaca”-, Mc Donalds y el popular mercado de San Pedro. En esa andanza por el centro histórico fui y vine mucho rato por esa bellísima cuesta de san Blas.

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