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FDACMA (y Estética del primer peronismo)

Matías David López

 

Contrastes

Experiencia contrastante, de choque, la que se puede encontrar -o al menos es la que me pasó- por estos días en el Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Pettoruti”. Las políticas culturales estatales y emergentes tienen sus paradojas y quizá estas se potencian, en sus aciertos y desconciertos, cuando están juntas o son juntadas en el mismo espacio.

El miércoles 19 de marzo se daba puntapié en la sala principal a la “primera muestra” del Museo, según me comentó una de las trabajadoras del lugar. Unos días antes, el sábado 15 se montó en el “Microespacio”, una de las salas de exhibición del museo de calle 51, la fanzinoteca-videoarteca-muestra-carpeta “F.D.A.C.M.A. Seccional La Plata”, organizada por un colectivo que lleva el mismo nombre: Fundación para la Difusión del Arte Contemporáneo en el Mercosur y Alrededores.

Con ese título algo engorroso se presentan tres proyectos a) una interesante recopilación de fanzines impresos de Argentina y otros países de América Latina -que fueron enviados a partir de una convocatoria abierta-, que juegan entre la poesía escrita y visual, el diseño gráfico y el grabado; sumándole dispositivos de TV que reproducen algunos ensayos audiovisuales; b) una muy completa carpeta de investigación (titulada “Proyecto CADA”), en la que se expone en formato de entrevista transcrita, un panorama de los grupos y experiencias en artes visuales de La Plata y del resto de la provincia de Buenos Aires; por último, c) una muestra (que es parte del proyecto titulado “Colección permanente”) con obras de pequeño formato de veintisiete artistas del mercosur y tres artistas emergentes de la ciudad (Dani Lorenzo, Julia Dron y Florencia Cugat), que brinda un interesante panorama de las producciones y productores de la región.

Esta propuesta estará en el museo durante varias semanas de marzo y abril, en las que además se realizarán actividades presenciales como charlas, ciclos de poesía y maratones de videoarte. Otra interesante proliferación es que la fanzinoteca seguirá su recorrido en la ciudad, ya que luego de la muestra continuará ampliándose en el Galpón de Encomiendas y Equipajes de La Grieta. Actividades todas que seguro tendrán como dimensiones positivas el encuentro, el intercambio y la producción.

En mi propio desfasaje no asistí a la inauguración de la “muestra de la F.D.A.C.M.A.”, a la que según me contaron fue mucha gente. Sin embargo, como anuncié al comienzo de la reseña, había otra muestra que era “la primera” del 2014 en el museo -y que contó en el día de su inauguración con el Director del Instituto Cultural de la Provincia, Jorge Telerman- se trata de “Estética del primer peronismo (1946-1952)”, organizada conjuntamente entre la Dirección de Artes Visuales y el Archivo Histórico Provincial “Dr. Ricardo Levene”. Con ese título, quizá algo engañoso, se presentan quince óleos sobre tela de algunos destacados pintores argentinos: Benito Quinquela Martín, Carlos Ripamonte, Fortunato Lacámera, más importante que los nombres, varias obras son muy destacadas como “Tierra de labor” y “Caramelero de mi barrio”. Pero se trata de figuras y producciones que no podemos relacionar inmediatamente con la re-archi-conocida gráfica peronista, sino que se trata de un vínculo con el peronismo algo más sutil.

Debo aclarar que el primer día que fui a la muestra, el martes 18 de marzo, llegué sin saber que ésta se inauguraría al día siguiente y ni siquiera sabía de su existencia. Llegué cuando los trabajadores del museo estaban terminado de montarla y me dejaron entrar: se encontraban pegando el vinilo con el título, faltaba colgar dos cuadros de la muestra y el banner promocional en la fachada del museo. No había por eso mismo, catálogos y la información con la que disponía era el texto curatorial o de presentación de la muestra, pegado sobre una de las paredes. Indagando un poco más por la web, pude observar que se trata de obras que fueron adquiridas por el museo provincial durante esos años del “primer peronismo”. Por lo que, si bien las obras seleccionadas en aquel momento -y en la presente muestra- privilegian la estética realista por sobre otras estéticas -como anunciaba el texto- no se corresponden todas las obras temporalmente con el peronismo: así algunas están catalogadas en 1930, otras en 1940. El juego que propone la muestra es hablar sobre lo inaugural de las políticas de acceso a los bienes culturales propuestas por el peronismo -en el que se incluye no sólo la conformación de patrimonios artísticos, sino la propia construcción de museos, como el provincial de Bellas Artes- y a su vez marcar la orientación popular de dichas políticas, al privilegiar el “realismo” por sobre lo abstracto.

La necesidad de archivar

Seguro sin proponérselo, ni la directora del museo, ni los curadores y organizadores, ambas muestras, o mejor la “primer muestra del año del museo” y la propuesta de varias dimensiones de la fanzinoteca-videoarteca-carpeta-muestra, buscaban hablar sobre la necesidad de los archivos, del patrimonio cultural y artístico de un/unos momento/s. En las políticas del “primer peronismo” podemos imaginar y argumentar cuáles serían esas necesidades: una apuesta por refundar el Estado-Nación, de volverlo un actor fundamental no sólo en el desarrollo económico del país, sino en la articulación del lazo social nacional. Pero en las experiencias contemporáneas locales de la producción y gestión del arte, un poco más cerca de la vida cotidiana,  de la producción a pequeña y mediana escala de obras y muestras y, sobre todo, mucho más alejadas de las decisiones estatales-institucionales ¿cuáles otras necesidades hay para generar patrimonio, para (ponerse a) archivar? DSC_0024[1]

Nico Cuello, plantea con mucho acierto en el texto de presentación de la muestra (en la versión extendida que se encuentra en la web): “La irrupción en la década de los ’60 de la crítica institucional en el campo artístico significó la aparición de un conjunto complejo, y poco homogéneo, de prácticas dirigidas contra las instituciones del arte, los condicionamientos del ‘cubo blanco’, la funcionalidad de la producción cultural a los discursos dominantes, y su reproducción de matrices de pensamiento y representación multiplicadoras de la desigualdad social.” Esas crítica certeras y directas en los 60’ cómo se conectan en el hoy con la producción y las apuestas actuales. ¿Hoy en qué apostamos? ¿Qué criticamos de la “institución-arte”? ¿Qué no criticamos?

 

La necesidad de preguntar

Pero, hagamos de inmediato otras preguntas incómodas: ¿qué es un archivo?, ¿para qué constituirlos?, ¿para qué hacer muestras de archivos?, por qué habitamos un momento donde proliferan en el campo artístico “los archivos”, como temática, como investigación historiográfica del arte y como propios dispositivos de exploración artística. Recopilar, clasificar, seleccionar son dinámicas comunes en la vida cotidiana y también en las prácticas ligadas al arte.

Podemos considerar que un archivo sirve y significa en tanto las preguntas que se le hagan a ese archivo. Si no se lo interroga pasa a ser un montón de papeles, de cajas, de carpetas o folios que juntan polvo en estantes o malwares en la compu. Un archivo es en tanto las preguntas que se le hacen. Y esas preguntas serían, en este caso, sobre sobre la producción (de microespacios) de cultura, en sus formas, sus elementos, sus regímenes estéticos, sus apuestas individuales y colectivas: el fanzine -un registro que esta en el borde de lo artesanal y lo artístico- y el “video-arte”, bastante más legitimado en el mundo del arte como parte de los “nuevos lenguajes” desde los años 60.

Quiero apuntar una cuestión más, que va en la dimensión comunicacional de los proyectos. Para quiénes hablamos con las muestras que hacemos, con quiénes dialogamos -remarco el nosotros, porque me incluyo-, cómo las comunicamos, ya que un punto fundamental de la producción cultural es generar conversaciones. ¿Puede ser convocante para la comunidad platense o bonaerense una muestra titulada “FDACMA Seccional La Plata”? ¿Una muestra de arte emergente con sus colores y siglas puede convocar por estar en un espacio institucional de arte?. En todo caso, hay ahí una oportunidad para amplificar los públicos, queda por ver cómo se la aprovecha ¿O sólo se busca que asistan personas del “mundo del arte” que no van a los espacios alternativos a ver artistas emergentes? ¿Una muestra como ésta ”toma” al espacio institucional para generar “una nueva institucionalidad”, como lo explicita en su presentación? La crítica institucional se completa y potencia cuando desde adentro y desde afuera de la institución se la pone en cuestión para modificarla. Y así volvemos a la pregunta por el archivo que se puede ampliar a las muestras y a los museos, quiénes pueden entrar para hacerlos, diseñarlos, construirlos y quiénes quedan afuera de ese reparto.

Notas: 

1.  Para un acercamiento a esta experiencia: http://www.fdacma.com.ar

2. Como retoma la agencia de noticias Telam de un comunicado de Instituto Cultural en 1947, se puso en marcha el Plan de Difusión y Divulgación Cultural elaborado por la Dirección de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, de la que dependía el museo. De esta manera, el patrimonio se acrecentó y los estudios arrojan la incorporación de 347 piezas”. Disponible en: http://www.telam.com.ar/notas/201403/53870-exponen-obras-del-primer-gobierno-peronista-en-la-plata.html

3. Simon Reynolds, con una critica acida, tribunera y sin mirar a lo que él mismo hace como analista cultural, plantea en Retromanía: “las mismas personas que uno esperaría que produzcan (en tanto artistas) o defienda (en tanto consumidores) lo no convencional y lo innovador: ese es justamente el grupo más adicto al pasado. En términos demográficos, es exactamente la misma clase social de avanzada, pero en vez de ser pioneros e innovadores han cambiado de rol y ahora son curadores y archivistas. La vanguardia devino retaguardia”. Lo que habría que agregar es que en las condiciones actuales no se plantean sólo archivos del pasado, sino del propio presente y ahí radica una novedad en las prácticas artísticas, curatoriales e investigativas.

4. Video y texto disponible en: www.youtube.com/watch?v=rPTBZEBpDKU

5. En la trigésima Bienal de Sao Paulo (2012) se presentaron interesantísimos proyectos como el de Hans Eijkelboom con series de retratos fotográficos de las maneras de vestirse de las personas en diferentes ciudades; el registro-archivo de la performance extrema/rutina diaria de Tehching Hsieg; el “index” de autores y palabras propuesta por Alejandro Cesarco y una instalación de cuadros tapados cuya única forma de conocerlos era recorrer el catálogo-archivo digital en una Mac, propuesta tautológica con el propio hacer de los archivos de obras de arte, realizado por Rossell Benet.

6. Gracias Ana Colombina!, dialogar con ella fue fundamental para esta idea. Ella es una chica que, entre otras cosas, indaga archivos administrativos -de correspondencia y expedientes- en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata para pensar ahí las prácticas antropológicas.

7. ¿No hay una un excesivo uso de la sigla como referencia?

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Matías David López

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