You are currently browsing the tag archive for the ‘espacio público’ tag.

paseoEste es el texto de presentación de la muestra “Paseo de verano” del grosso de @dani lorenzo. Muestra quizás permanente pero en la cual hay que ser móvil, itinerante, para perderse y encontrarse por la ciudad. Dense un paseo…

Viajar es siempre una pregunta por el lugar. Por el lugar en el que estamos, por el lugar en el que deseamos estar, por el lugar al que queremos ir, por el lugar al que podemos llegar o por el que fuimos. También viajar es una constante lucha por recordar las experiencias vividas, por guardar imágenes en la mente o en las fotografías. O en los dibujos.
Con Paseo de verano se cierra la serie de dibujos “Un amor de verano” realizadas en hojitas blancas-en tempera-en ventanas-en varias calles de la ciudad de La Plata-en Facebook. Dibujos producidos a partir de referencias visuales de viajes veraniegos de otros –contactos en esa red social-, de los que se pudieron ir de viajes a algún lugar: México, MardelTuyú, Santiago de Chile, Mardecobo, Uruguay, el delta, el campo, entre otros… dibujos para ser vistos antes de la tormenta. Pero después también: la tempera dará pelea a la lluvia, el registro de imágenes de los dibujos al tiempo y a la acumulación de fotografías.
¿Algo efímero? saber eso no es necesario, si que son dibujos en la calle y dibujos para compartir. En ese dibujar además se propone un paseo de verano en el que cada uno maneje sus ritmos, sus pasos y tiempos… ¿A qué hora es la muestra y hasta cuándo está? No son tampoco las preguntas más importantes. El paseo es cuando se tengan ganas, sea que se lo propongan como una salida o cuando se va de compras, con sol radiante o a la tardecita cuando está oscureciendo o de noche y el viento nocturno empuje a salir con la bici. En la bici o de a pie o en rodado a motor.
La invitación está hecha.

txt de la muestra: @Matias David

Evento en Facebook.

Recorrido posible.

catálogo digital.

Video.

Revista Ramona.

Anuncios

Escrito originalmente para una revista que es todavía es una idea de publicación. Veremos. Pero este texto  corre con el tiempo, con estos tiempos presentes, de la nube y la blogosfera…  es larguito unas cuatro carillas pero creo que vale la pena.

¿Después del cemento, está la playa?

 

Matías David López – Agosto 2012

no-al-canonI. Bienvenidos al desierto de lo real

Hace poco más de un año se intentaba tratar en el Congreso argentino el proyecto de ley del “canon digital”. La posibilidad que crear un gravamen a los dispositivos y productos tecnológicos puso en alerta a mucha gente. Quizás lo novedoso –y alentador- de esta situación sea que activó a muchas más personas que los involucrados en temas de software colaborativo, libertad de expresión y nuevos usos en la web (sí, lamentablemente somos pocos). Es decir, ir más allá de “los mismos de siempre” –los mismos que a su vez, detonaron el tema para que la discusión se desate, dando pie a que se movilicen acciones de protesta virtual, indignaciones y reclamos varios- motivó por ejemplo que este tema cobre notoriedad en las redes sociales y en los medios de comunicación nacionales; de esas acciones colectivas a veces organizadas a veces dispersas, se derivó en que ese proyecto se bajó de la agenda parlamentaria. Sobre todo en “la Red” los usuarios se hicieron notar: el eslogan NO al Canon Digital circuló por post, “qué estás pensando” de los muros de Facebook y  hashtag. Los comentarios en relación a un “impuesto por las dudas” (a que se vaya a grabar o copiar una producción) proliferaron. Las invitaciones a enviar mails a los legisladores repudiando el proyecto también. Entre esos comentarios estaban los piolas, los libertarios, los ingeniosos, los indignados, los insultivos, los que mezclan todo y con estos los que tomaban de lleno una postura reaccionaria, y a la vez, en contra del canon!. Quizás por primera vez en Argentina se desataba una insipiente polémica pública sobre los asuntos relativos a las tecnologías, la web y sus usos de forma más o menos masiva. Los usuarios de la web se plantaron, la presión dio efecto.

Los gestores y caras visibles de esa propuesta legislativa eran los senadores Miguel Ángel Picheto del PJ Frente Para la Victoria y Rubén Giustiniani del Partido Socialista. Los lobbystas, apoyadores y principales interesados en que se dictaminen leyes como ésta eran las empresas discográficas y varias cámaras empresarias argentinas. Ante los reclamos, los dos legisladores no quisieron murga –en momentos previos a las elecciones de octubre- y dieron marcha atrás con el proyecto. Haciendo un seguimiento del mismo, se puede observar que en marzo de 2012 el expediente caducó y fue enviado a archivar.

En el mismo 2011 se había confirmado el procesamiento a los dueños de Taringa! y se conocieron las primeras denuncias contra Cuevana (más adelante nos detendremos en esos y otros casos). Los argumentos de los denunciantes, con la famosa Ley 11.730 bajo el brazo, es la infracción a los derechos de propiedad intelectual amparados en esa legislación sancionada en el país en 1933.

A fines de 2010 el sitio Wikileaks abrió el grifo de correos, mensajes clasificados y cables diplomáticos de agencias internacionales y embajadas de EE.UU. y estalló todo. Los pronosticadores dijeron que nada en el mundo (de la geopolítica) iba a ser como hasta ahora. WikiLeaks pasó a ser uno de los temas más buscados en la web. Su creador Julian Assange comenzó a ser el hombre más buscado por la Interpol, como héroe/villano de película de intriga internacional… Pero su intensa búsqueda no fue –en un primer momento- por la divulgación de esos documentos –cuestión por la que no están encontrando herramientas jurídicas y políticas para detenerlo-, sino por presunto abuso sexual. En agosto de 2012, luego de Assange estuvo dos meses refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres, Ecuador decidió darle asilo diplomático, entre otros argumentos por el “riesgo para la seguridad y la integridad” y porque “el señor Assange compartió con el público global información documental privilegiada que fue generada por diversas fuentes, y que afectó a funcionarios, países y organizaciones”.

Pero el 2012 había arrancado movido, mientras veraneágamos nos enteramos de las detenciones a los dueños del sitio de almacenamiento y descargas Megaupload acusados de piratería informática, así de la noche a la mañana el FBI y el Departamento de Justicia de EE.UU. clavaron sus logos en la web mencionada. (ver nota) Las imágenes de la detención de “Kim Dotcom” fueron elocuentes: de la mansión donde estaba se llevaron un Cadillac rosa, un Rolls Royce y un par de motos acuáticas. Cómo ya se la veían venir Megaupload construyó en diciembre una campaña de apoyo lanzando un video promocional donde varios artistas y deportistas defendían la existencia del sitio. A su vez, en esos momentos llovían denuncias contra el sitio argentino Cuevana que parecía en cuenta regresiva hacia su desaparición.

Por esos días de inicios de año, los principales estados del planeta pretendían sancionar –con dispar éxito- leyes restrictivas y punitivas sobre los usos de internet. Así aparecían nombres como PIPA, SOPA, ACTA para engrosar nuestro conocimiento de siglas de leyes y acordadas (ver video). En reuniones –varias de ellas ocultas a la prensa y la ciudadanía- los mandatarios llegaban a acuerdos para vigilar y castigar. Los Anonymous estaban ahí para contrarrestar tantas pálidas y poder de policía liberado: bajaron los sitios del Departamento de Justicia y de algunos sellos discográficos (Ver: 1 y 2) y colgaron todos los contenidos de Sony –música y películas-, claro ejemplo de que si el poder imperial es global, la resistencia a él también. Arriba los que luchan! Por el lado parlamentario en la asamblea de principios de julio del Parlamento Europeo, finalmente se rechazó el ACTA: 478 votos en contra, 39 a favor y 165 abstenciones. (Ver nota) Mientras que otros estados suscribieron a este tratado comercial, entre ellos, Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia.

 

II. El páramo argentino: penalidades y debates

A fines de 2008 el profesor Horario Potel fue a juicio por difundir filosofía. Denunciado penalmente por la Cámara Argentina del Libro (CAL) –que siguió una queja de la Embajada Francesa en Argentina- para quienes los sitios web “Heidegger en castellano” y “Derrida en castellano” gestionados por Potel, que los define como “bibliotecas públicas on line”, son un peligro. En esas páginas se pueden descargar de forma gratuita textos de esos autores traducidos al español por el propio Potel. “No entiendo por qué tanta necesidad punitiva –se preguntaba el denunciado- por parte de una corporación que dice defender la lectura, la educación y la cultura”. Potel se vió obligado a dar de baja los sitios. La fiscalía dio lugar a la denuncia: pidió allanamiento del domicilio e intervención de teléfono y las cuentas de correo. El Juez dejo en suspenso esas medidas pero resolvió su procesamiento y lo embargó en 40.000 pesos. Finalmente en noviembre de 2009 sobreseyeron a Potel. Tomando a Derrida, Potel plantea que “el conocimiento no es una mercancía, es una transmisión, una traducción, una tradición, una herencia, que como tal me preexiste. Lo que trae como consecuencia que el texto singular se independice de su supuesto autor para devenir máquina productora, diseminante del sentido, separada de la conciencia y por tanto de las intenciones y de la plenitud del “querer–decir” de éste, y de cualquier otro que quiera erigirse en el dueño.”

Otra situación de denuncia, bastante más resonante, fue la que recibieron los responsables de Taringa! también por parte de la CAL. Procesamiento y embargo por 200.000 pesos al considerarlos “partícipes necesarios” del delito de violación a la propiedad intelectual, por permitir que a través de su sitio diferentes usuarios suban y descarguen material protegido por esa ley. La CAL los denunció, pero empezaron a construir un principio de acuerdo, que finalmente se firmó a fines de marzo de 2012. Este establece mecanismos de protección de los derechos de propiedad intelectual a cambio de que esa cámara de los editores desista con la demanda y no llegue a juicio. Para dar su versión en el portal de Taringa! publicó el anuncio: “el convenio que firmarán ambas partes apunta hacia un modelo de circulación de obras protegidas en el entorno digital que permite la confluencia de los intereses de los titulares de los derechos y los desarrolladores de sitios en la Web. (…) Taringa! facilitará a la CAL una herramienta para que ellos mismos desactiven enlaces subidos al sitio que consideren lesivos de los derechos de autor.” A cambio de esto se desestima el procesamiento de los dueños de Taringa!.

cuevanaEn cuento a Cuevana, desde fines de 2011 comenzaron a las denuncias penales. Los demandantes son verdaderos pesos pesados de Hollywood: Motion Picture Association of America, Warner, HBO, Universal, Paramount, Disney, entre otros. Además desde Argentina se sumaban Telefé y la Unión Argentina de Videoeditores. La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina publicó un comunicado de repudio a este tipo de sitios. Tomás Escobar, creador y dueño de Cuevana, plantó bandera: “Jamás en la vida voy a pagar derechos por una película o una serie, yo no creo en eso. Que le reclamen dinero a otros, yo no voy a pagar. Y si me cierran Cuevana, mañana abro otro sitio”. En todo este revuelo hubo un, supuesto, “ataque” al sitio (confirmado por Escobar), relacionado –también supuestamente- con un grupo de ex uploaders que tenían demandas por derechos salariales (vean el video casero y trucho emulando a Anonymous! http://cuevanatv.tumblr.com), a la par vino un rediseño de la web y muchas quejas de los usuarios, sobre todo por lo “lento”. El sitio tuvo que bajar (o dejar de linkear) a algunas series por orden judicial.

El principal argumento de los administradores tanto de Taringa! como de Cuevana, es que ellos no están violando la ley de propiedad intelectual ya que no alojan contenidos sino que indexan (linkean) contenidos que están disponibles externamente, es decir, cargados a otros sitios o espacio en la web. Escobar sostiene que “Cuevana lo que demostró a lo largo de los años es que realmente hay una necesidad de consumo que no está satisfecha. Cuando millones de usuarios, de ciudadanos, hacen algo que va en contra de la ley, habría que replantearse la ley”. En esos nuevos-verbos-acciones de indexar, linkear y habilitar está girando la manera de estar en la web.

Entre las posturas moderadas está la del director de cine Juan Villegas. Para él existe un conflicto entre los derechos de los consumidores de cine en Internet y los de los titulares de los derechos de las obras que allí se reproducen de forma gratuita, teniendo presente el liderazgo de las descargas o el streeming como importantes modalidades de consumo. “¿Pero es realmente gratis? ¿Hay algo gratis? –se pregunta el director- Todos sabemos que alguien siempre paga. ¿No están pagando de alguna manera los titulares de los derechos de cada película o serie que se ofrece gratuitamente?”.  Y continúa en relación a webs como Taringa! o Cuevana: “creo entender que el problema de estos sitios no es la evidente comisión de un delito sino, por el contrario, su convicción no sólo de su inocencia, sino de estar generando un espacio a favor de la libertad de expresión. Tal vez sea un error seguir planteando la exhibición ilegal de cine en términos de piratería, a partir de parámetros policiales. Ni los propietarios de las plataformas de Internet que promueven descargas ilegales ni los consumidores que visitan esos sitios sienten que estén robando nada. Y creo que esa ya es una batalla cultura perdida”.  Y remata: “Taringa sobreactúa su inocencia y su neutralidad. Así como sostengo que es inútil criminalizar un consumo que ya está  naturalizado, también es insostenible defender sitios que ofrecen contenidos gratuitos y son visitados por miles o millones de usuarios, como si fueran generosos espacios a favor de la libertad de expresión.” A pesar de que ciertas líneas de este pensamiento pueden ser realistas e interesantes (como la de no criminalizar o entender que estamos atravesando un escenario de cambios en las formas de consumo) Villegas no ve diferencias entre los derechos de los editores y los autores. Esto lo lleva a no detenerse demasiado en cuestionar cómo se reparten las ganancias de una producción de cine o TV.

Por su parte Beatriz Busaniche, docente universitaria, integrante de Vía Libre y continua militante del software libre, sostiene que Argentina cuenta con una de las leyes de propiedad intelectual más restrictivas -por ejemplo al no contener excepciones de acceso para archivos o bibliotecas públicas y populares-. “La duración, alcance y limitaciones de los monopolios de derechos autorales consagrados en la Ley 11.723 deben ser revisados como una política pública tanto cultural como educativa. Se trata de una ley que alcanza y afecta tantas prácticas sociales comunes, que su revisión se torna cada vez más necesaria.” En este sentido, plantea que se tiene cambiar la ley vigente acorde a la protección de la libre circulación de la cultura y el conocimiento. “Si para ejercer derechos consagrados en el PIDESC [Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales] hace falta violar una ley como la 11.723, es menester y urgente plantear una modificación o un reemplazo de la misma que implique la despenalización del acceso y participación en la vida cultural y el goce de las artes, y que ponga a Argentina en línea con los compromisos asumidos con los Pactos Internacionales de Derechos Humanos.” Para esto sostienen que una buena política pública en materia de acceso al conocimiento y propiedad intelectual “debe fundarse en un debate público amplio con todos los sectores involucrados, responder a objetivos concretos de promoción del bien común y el respeto de los derechos sociales consagrados y contar con mecanismos de evaluación de costo-beneficio social. El sistema de propiedad intelectual no sólo incumbe a los actores famosos de la industria del entretenimiento. Se trata, en cambio, de un tema de preocupación generalizada para muchos sectores involucrados, especialmente el mundo académico, las bibliotecas, los consumidores y los ciudadanos en general, así como los medios de comunicación, ya que las políticas de propiedad intelectual se tocan de cerca con las políticas de libertad de expresión y acceso a conocimiento.”

Habitamos el mundo del capital en donde y por lo cual, hay sectores que creen que sin copyright no hay producción intelectual y cultural posible. Aunque filosóficamente pensemos que el mundo no es sólo binario, sino múltiple, no hay que descartar ese tipo de contienda: propiedad intelectual-privada vs. derecho a la educación /  la cultura / el conocimiento y la información. Propiedad privada o cultura libre.

III. Nuevas legislaciones para nuevos usos

Las situaciones actuales a las que nos enfrentamos en relación a la “nube” plantean cierta necesidad de generar nuevas legislaciones que tengan en cuenta los nuevos usos y prácticas de Internet y las tecnologías, es decir, a muchas de las transformaciones culturales contemporáneas. Entre los que están debatiendo estas cuestiones muchos sostienen que ir con la ley penal contra los usos de las tecnologías e Internet es una respuesta desproporcionada e inadecuada. A su vez, en dichos debates entran en tensión cuestiones como la soberanía nacional y digital-tecnológica (por ejemplo, una propuesta como PIPA plantada desde el congreso de los EE.UU. pero con resonancias globales), el control estatal y los derechos individuales (comúnmente llamados como “acciones privadas”). Pero, si es necesario nuevas leyes para un nuevo escenario –tecnológico-digital y cultural- éstas tendrían que constituirse desde una filosofía política sustancialmente diferente a como se plantean actualmente desde el reforzamiento de los controles y penalidades. Quizás, en el desierto de lo real actual una utópica: legislaciones más allá del poder del capital, poniendo primacía en el acceso al conocimiento y la información, la libre creación y la libertad de expresión. Otra cuestión a trabajar: ir más allá del problema del acceso, una cuestión primordial, para nada resuelta en la sociedad (capitalista) “del conocimiento”. El “acceso”, problemática noble, progre, “socialista”, no debe opacar otra cuestión neurálgica: los modos de producción social dominantes. Las formas de producción social que a veces chocan, colisionan pero otras se acoplan, adaptan y toman a las tecnologías para reforzar la desigualdad y la explotación.

ahivamosIV. La web como espacio público

Llegamos a un último punto, para plantear más apuestas y potencialidades. ¿La web puede ser un espacio público? Quizás la pregunta está de más, y es mejor afirmarla desde el vamos: la web es –parte del- espacio público, es esfera pública ampliada. Otro “territorio” para la intervención-producción cultural y simbólica.

La gran intensidad de “fake” virtuales (y virales) muestran algo positivo: la posibilidad de tomar a las redes sociales y la web como recursos/dispositivos para intervenir, para activar comunicacional y políticamente y generar así otros discursos sobre la realidad, o mejor, la posibilidad de construir realidad a secas. Sin embargo, como mucho de lo que se entiende como novedad, también se vuelve común y –en tiempos cada vez más efímeros, fugaces, “líquidos” y chorreantes- se puede perder en una inmensidad de palabras e imágenes, juegos del lenguajes y boludez… ¿la banalidad del bien?. Los ejemplos se cuentan por cientos… que no hay apoyo a los deportistas olímpicos argentinos a que el ENARD es lo más grande que hay y el “deporte es política de estado”… Qué el INDEC dice que una familia puede vivir con 6 pesos por día a que no lo dijo… ah y también los que le pegan al gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires.

Todavía hay mucho para probar y desandar en la posibilidad de hacer de la web un espacio público: espacio que no sea sólo de descargas, opiniones y debates, sino también para desatar conflictos. Queda mucho además para interrogar y explorar a la web y las tecnologías en tanto dispositivos y recursos para la producción cultural y la acción política. Apenamos comenzamos, recién estamos viendo la playa.

 

Bibliografía

Beatriz Busaniche, “El estado de las políticas públicas de propiedad intelectual en Argentina”, PNCE – Revista Digital de Políticas de Comunicación N° 5, 2012. Link: http://pnce.com.ar/index.php/historial/pnce-nro5/90-el-estado-de-las-politicas-publicas-de-propiedad-intelectual-en-argentina.html

Xavier Marcé, entrevista, revista de cultura Ñ, 10 de junio de 2011 Link: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/tecnologia-comunicacion/Entrevista_Xavier_Marce_0_496750555.html

Juan Villegas, “Los aliados ilegítimos”, revista de cultura Ñ, 2 de junio de 2011. Link: http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/cine/Los_aliados_ilegitimos_-_Juan_Villegas_0_488951153.html

Ariel Vercelli, Repensando los bienes intelectuales comunes. Tesis de Doctorado-UNQ, febrero de 2009. Link: http://www.arielvercelli.org/rlbic.pdf

Carlos Gradin (Comp.) Internet, hackers y software libre, Buenos Aires, Ed. Fantasma, 2004.

Facundo García, entrevista a Horacio Potel. “’El conocimiento no es una mercancía’”. Página /12, 26 de abril de 2009. Link: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-13662-2009-04-26.html

Sitios para visitar

Vía Libre: http://www.vialibre.org.ar

SOLAR: http://www.solar.org.ar

Derecho a Leer: http://www.derechoaleer.org

Infografía Canon Digital http://www.derechoaleer.org/2011/06/infografia-el-canon-de-pichetto-y-giustiniani.html

(agregado – para descargar): Bianca Racioppe, Cultura libre y Copyleft: otros modos de organizarse para gestionar lo cultural-artístico. (Tesis de Maestría-FPyCS-UNLP) Link: http://www.articaonline.com/wp-content/uploads/2012/11/Tesis-Bianca-Racioppe.pdf

La organización de la cultura

(Notas a propósito de la muestra “Todavía no llegó el cocinero” Ruta 5)


Matías David López
Diciembre 2012

DSC04422

1. Cultura y producción cultural

La dimensión antropológica para entender la cultura es fundamental para construir pensamiento, para saltear los esencialismos y naturalismos. En sí, está todo bien con tomar / hacer andar un concepto antropológico para nombrar y describir la cultura (o las culturas en plural): ese concepto abierto, amplio, incluyente que dice que todo lo que hacen los seres humanos es cultura. Pero ésta idea ¿alcanza cuando pensamos en producciones culturales que operan en la realidad –del campo cultural- para y por algo?

En el campo cultural* lo diferencial de ciertas producciones en relación a algo general de la acción humana que podemos llamar “cultura” es que se opera, se interviene con una intencionalidad, que puede ser política, ideológica, proyectual, de posición o posicional… o una mezcla de todas ellas.  Esa intencionalidad marca una dirección, un camino, un “objetivo” a conseguir o buscar. En la producción cultural de Ruta 5 en esa mezcla, ese “rejunte” que propone Síntoma curadores como clave de lectura, quizás ese convite de cosas que allí se amasan ¿se puede marcar una intencionalidad? Y en todo caso ¿por parte de quién o quiénes? ¿Puede un lugar, un espacio ser sujeto? Creo que sólo si ponderamos las relaciones humanas que allí gestan y –siguiendo la lógica de argumentación anterior- sólo será sujeto si busca ser sujeto, si tiene esa intención. Puede sonar bueno: un lugar que es sujeto, muestra (objeto, producto, cosa) y expositor (o mejor, productor) al mismo tiempo. En todo caso –en el caso de Ruta 5– todo eso será sí hay relatos que lo organizan para que sea. Y esos relatos son los de Síntoma y su propuesta, los del curador y los tres relatores-escritores invitados. Pero ¿Ruta 5 en, con y como su propio relato qué dice? ¿Qué intencionalidad marca? ¿Qué busca como producción cultural?

No digo que la producción cultural tenga que pasar sólo por los espacios instituidos por el Estado o instituidos por las prácticas sociales de determinados actores que pueden ser considerados referentes en el campo de la cultura local. Por eso no entiendo que “la cultura” se encuentre sólo en el Pasaje Dardo Rocha, ni en el circuito Meridiano V, ni espacios culturales más under o independientes. Por suerte, las prácticas culturales son muchos más huidizas como para encerrar-se sólo en los espacios validados. Sin embargo, los espacios y las prácticas emergentes se tienen que validar para que se los reconozca como participes de un campo, buscando ocupar alguna posición. Dice Síntoma que “hay cultura”. Claro que sí, pero cuál es, qué producción cultural específica, propia se da en Ruta 5. Producción cultural entonces como producción intencionada, es decir movida por objetivos, por preguntas, por intenciones. Intencionada porque busca intervenir en lo real, en su construcción. En este sentido, la “muestra” de Síntoma tiene todos esos elementos. ¿Pero Ruta 5?.

Cierro la idea de intencionalidad, similar discusión se da en el campo educativo para marcar la diferencia entre educación y formación: la educación siempre es intencionada y a su vez juega un rol fundamental la participación de ciertos sujetos educativos que la organizan (en currículas, en tiempos, en saberes disciplinares y perspectivas teóricas, en formas didácticas de enseñar, en saberes pedagógicos, etc.). Entonces: al momento de reflexionar sobre la producción cultural hay que pensar en los sujetos que la organizan. 

Síntoma, los gestores-organizadores de la muestra, propone que Ruta 5 “es un punto de la ciudad cargado de producción cultural. Condensa símbolos que expresan una frontera porosa entre diferentes culturas, la tensa convivencia de distintas identidades, el cruce de prácticas contradictorias y el rejunte como modo de ser en la ciudad.” En este sentido, cuando pensamos los “puntos nodales” de la producción cultural en la ciudad, los “espacios culturales”, no habría que limitarse a entenderlos en tanto “frontera”, “tensa convivencia”, “rejunte” o como “cruce”, sino en pensar en qué organizan, cuáles son sus intencionalidades y búsquedas, sus proyectos: eso habilitará a pensarlos como espacios de producción cultural y no que coexistan “distintas identidades” o haya un “código de convivencia” común como dice el curador invitado. En La Plata espacios de cruces y tensiones hay muchos. Cuál sería la diferencia entre Ruta 5 –si lo pensamos como productor cultural-, la terminal de micros, la feria “improvisada” en la vereda de las facultades en calle 48 o el subsuelo del Banco Provincia de calle 7.** Puedo preveer que no es lo mismo sentarse a tomar una cerveza que hacer una fila para cobrar o chocarse con gente comprando alguna prenda, comida al paso o poster; que en la primera entraría una dimensión del ocio o del placer, pero ¿eso alcanza para encontrar su cualidad diferencial?. Alguna vez leí que los relatos construyen ciudades, adosaría además, los relatos también construyen espacios culturales.

 

2. El determinismo espacial

Es muy común escuchar sobre La Plata, “la ciudad nos encuentra”: quizás en este tipo de ciudades por sus dimensiones “ideales” para andar o -para algunos un poco positivistas- por su trazado urbanístico perfecto. Son ciertos clisés que van narrando la ciudad. Yo tercamente diría que no es “la ciudad” sino son sus relaciones y agregaría, relaciones que a veces te encuentran y otras te desencuentran. Hace algunas décadas, Henri Lefevre distinguió con mucha lucidez ciudad de lo urbano (o la cultura urbana). Básicamente la ciudad era el lugar de lo urbanístico, espacio concebido y reglado por el urbanista donde parecería que no se pensaba que la ciudad fuese habitada, es decir, apropiada por las personas. Esos que con sus pasos generarán otras formas no previstas de andarla ya que apropiarse y habitar no es lo mismo que circular. La cultura urbana es precisamente esas formas, relaciones y acciones no concebidas, y no concebidas muchas veces antes del mismo momento en que acontecen, entra así en el plano de lo practicado. Tomando esta distinción y la propuesta de Síntoma en relación a que “siempre hay lugares [en el espacio urbano] que condensan sentidos”, habrá que reflexionar entonces sobre la tensión por el lugar, la posible caída en un determinismo espacial es lo que hay que evitar al momento de pensar en las ciudades, sus calles, sus paredes, sus lugares como espacios de encuentro y sentidos.

 

3. Salir a hablar, escribir, leer, ver.DSC04503

¿Hace falta un señalamiento? Quizás sí, para desnaturalizar nuestro andar frenético por el centro de la ciudad, quizás sirva para generar un mojón, un parate para mirar de nuevo, mirar con otra mirada (y quizás mirar con ojos de productores-gestores culturales).   

Me surge otro interrogante: ¿quién habla? En la curaduría y las escrituras propuestas hay cuatro universitarios (que actualmente transitan la universidad o la han transitado)***. Desde la misma apuesta curatorial sabemos que el mundo Ruta 5 es tan heterogéneo cómo para poder aprehenderlo –entonces entendemos que las lecturas que un sociólogo y tres comunicadores no alcanzarán, pero ya es un zarpado intento-. Entonces, la producción cultural de Ruta 5 es múltiple, heterogénea, imposible de capturar pero en esta propuesta es hablada, es escrita por universitarios. Con esta propuesta se demuestra que Ruta 5 tiene –quizás sin necesitarlo o sin proponérselo- quiénes le escriba****. Síntoma curadores también. Además, se dio, en el propio momento de la muestra, algo más que interesante, se propuso y generó un encuentro para realizar un ejercicio de lectura: de un catálogo (con sus relatos y el proyecto) y de leer el espacio. Eso se logró. Y se logró también porque surgieron comentarios como algunos de los que pude recolectar: “esto es muy extraño”, “llegamos medio tarde, ¿nos perdimos de algo?”, “¿va a haber algún discurso? ¿va a hablar alguien?”, “¿ya arrancó la muestra?”, yo mismo me pregunté “¿irán a colgar algo?”. Entonces, la “muestra” quizás como una excusa para el encuentro, para leer, para mirar, escuchar y hablar, para tomar unas cervezas y comer unas papas fritas, para despedir el año, para que se junte gente que se ve seguido, algunos que no se ven casi nunca o para que otros se conozcan. Creo que son las más interesantes propuestas “de muestra” las que invitan no sólo a observar, sino también a poner atención en la escucha, el habla, el olfato, la lectura.  

 

4. Salir a encontrar.

¿Hay encuentro? Hay encuentro, los hay, los hubo, los habrá. Pero ¿cuál es la noción de encuentro que manejamos? ¿Encuentro como comunicación, como comunión, como estar juntos, como compartir un código? Si lo pensamos desde un lugar filosófico-político ¿realmente hay encuentro?. Si abrimos la idea de encuentro quizás tengamos que pensar que el “rejunte” de cosas diferentes es una de sus formas. En todo caso también el encuentro, incluso siendo fortuito, es siempre una apuesta por encontrarse. Habrá que seguir reflexionando sobre esto.

Por último, estas palabras de cierre son celebratorias de Síntoma Curadores. Sus apuestas buscan interrogar y cuestionar el estado de cosas en el “campo cultural” y en otros espacios más también. Buscan mover para y más arriba –ya es toda una importante intención- los techos que se suelen poner a ciertas prácticas y propuestas culturales en la ciudad. Lo que me gusta de Síntoma es que toma riesgos, sabe que puede hacer enojar, confundir, hacer que algunos no codifiquen sus propuestas, intuyendo que la provocación tiene sus límites. No le gusta “lo mismo de siempre” y no corre por el camino de buscar lo perdurable, esa quizás sea su virtud y su límite; en todo caso es el riesgo que toman las apuestas que en su producción cuestionan las propias relaciones –de poder, de producción cultural- en las que están insertos y en las cuales se ponen a producir: Síntoma está destinado (si logra sus cometidos) a desaparecer.

fotos: gentileza de Síntoma curadores

El catálogo puede ver y leerse aquí


*La intención de este pequeño texto no es celebrar y apabullar con la “teoría de los campos” propuesta por Bourdieu, para eso ya hay muchísimos bourdieanos insoportables. Sólo nos limitaremos a lo concreto que sirva para la argumentación.

** En ese subsuelo donde se arman tremendas colas de viudas, policías, chicas con bebes y trabajadores precarizados por el Estado que van a cambiar sus cheques por efectivo, más los trapitos y comerciantes que van a buscar o cambiar monedas y los propios empleados bancarios… y en esa caldera: risas, caras de culo, chusmerios, algunas discusiones, el surgimiento de líderes para ordenar la filas humanas.

***Ciertas coordenadas similares a quien escribe estas líneas. Ciertas coordenadas similares de los que asistimos a la invitación de Síntoma el jueves 27 de diciembre.

**** En algún pasaje Josefina Garzillo, una de las plumas del catálogo, enuncia: “por si te hicieran falta, a vos, estos textos nuestros”.

el género en disputa… dos intervenciones-imágenes que dialogan: placa del canal CN23 y un dibujito en el aula 7 de la facu de perio…

mala noche para andar… ayer control urbano y la policía salieron da caza de motociclistas desprevenidos, hubo limpieza y secuestro de vehículos, en los hornos (137 y 62) y en la catedral los vi, un remolque con veinte motos!… la motito es uno de los recursos baratos (nada metafórico, bien concreto) de poder llegar al centro de la cuidad desde las periferias, ya que el trasporte público te deja a pata y el taxi es re caro, lo usan los pibes y pibas guachiturr@s y otros, los usan los laburantes, los deliverys, así andamos…

Esto es un descargo contra los que regalan la vida en la ciudad a la especulación de las constructoras e inmobiliarias… contra quienes la clausuran y encierran con rejas…

Dedicado a l@s chic@s -algunos no tan chicos- que piruetean en patines, skeits, monopatines y bicis en las escalinatas del teatro argentino (a quienes les cerraron la “plaza seca” por usarla)… También a los/as que se pierden por las calles para pintar a diario la ciudad.

Y a todos/as lxs que hacen, amasan y practican la vida urbana.

“no se cuestiona aquí la necesidad y hasta la urgencia de planificar las ciudades. Las ciudades pueden y deben ser planificadas. Lo urbano, no. Lo urbano es lo que no puede ser planificado en una ciudad, ni se deja. Es la maquinaria social por excelencia, un colosal artefacto de hacer y deshacer nudos humanos que no pueden detener su interminable labor. En cambio, en todo el mundo se pueden constatar las evidencias de que el proceso que se sigue es exactamente el contrario. Se planifica lo urbano –la calle y la vida que se despliega en y por ella-, pero no la ciudad, que es vendida para que el más feroz de los liberalismos la deprede y haga de ella un negocio. Se estimula la propiedad, pero se restringe la apropiación. En realidad, una cosa es consecuencia de la otra: la renuncia de la administración pública a planificar la ciudad, para entregar al desorden especulador y a su conversión en producto de y para el consumo, sólo es posible manteniendo rigurosamente vigilados los espacios por los que transcurre una vitalidad urbana contemplada siempre como obstáculo para el buen marketing urbano y como fuente de desasosiego para cualquier forma de poder político”. Manuel Delgado, Sociedades movedizas, 2007.

Por Federico Pérez Aznar, miembro de “Abogados Populares La Ciega”, e Inti N. Pérez Aznar, abogado especializado en DD.HH.

El Código de Ordenamiento Urbano contradice las normas vigentes.

En la ciudad de La Plata, en los últimos meses, nos encontramos ante un escenario en el cual la especulación financiera ha llevado a la destrucción de más de 60 casas de valor histórico. Los grupos económicos no están actuando solos ya que cuentan con la anuencia de un gobierno municipal que no sólo ha hecho la vista gorda, sino que también ha elucubrado el Código de Ordenamiento Urbano (COU). Esta herramienta jurídica contradice lo establecido por normas nacionales e internacionales que han catalogado a la Ciudad de las Diagonales como una joya arquitectónica y urbanística, estudiada y valorada en los principales centros académicos del mundo como un bien cultural de la humanidad.
Desde su concepción, La Plata fue ideada como un paradigma de la ciudad planificada, armónica, que privilegió la calidad de vida de sus habitantes y los inigualables valores urbanos que la identifican. En estos últimos años se convirtió en una mercancía de la cual un puñado de empresas constructoras y el intendente Pablo Bruera pretenden sacar su mayor rédito económico, destruyendo su historia e identidad.
El COU supone un accionar ilegal por parte del municipio y de las empresas beneficiadas, ya que viola legislación provincial, nacional e internacional. Entre las normativas vulneradas, se encuentran las leyes de medio ambiente provincial y nacional, además de ordenanzas que protegen viviendas con valor patrimonial. Se quebranta la Constitución nacional y la provincial, la cual protege expresamente en su artículo 44 “el patrimonio cultural, histórico, arquitectónico, arqueológico y urbanístico”, como valor transmisible a las generaciones venideras.
Asimismo, la forma oculta en que fue tratado omitió la obligación de llamar a instancias de participación pública para incluir las voces de ciudadanos y especialistas. Diferentes ámbitos académicos de la Universidad Nacional de La Plata, diversas ONG y colegios profesionales se opusieron a la norma.
Con respecto a la destrucción del patrimonio protegido como bien común, en 1999, mediante el Decreto nacional 1.308, se declaró al casco histórico como patrimonio histórico nacional. Así, pasó a estar resguardado por la Ley 12.665 que, en su artículo 4º, establece que éste no puede ser restaurado ni destruido en todo o en parte, sin aprobación previa o intervención de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, a la cual no se la ha consultado por la reforma. En su redacción, se protege el carácter higienicista, priorizando espacios verdes y soleados, y se pondera la calidad de vida de sus habitantes, su concepción monumental, equilibrada, simétrica y jerárquica.

Patrimonio mundial. A pesar de no lograr ser declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad en la década del ’90, la ciudad de La Plata representa un hito en la historia mundial del urbanismo, por lo que se encuentra protegida por diversos pactos de la Unesco que la Argentina ha ratificado. La Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial y Cultural de 1972 establece la obligación de “identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio”. En 2003, la misma Unesco profundizó el concepto proteccionista y dispuso que se debe evitar cualquier forma de destrucción intencional del patrimonio. Asimismo, obliga a nuestro país a adoptar las medidas necesarias para prevenir, evitar y reprimir los actos de destrucción intencional del patrimonio cultural.
Allí también se indica que cuando un país miembro destruya patrimonio cultural de gran importancia, como lo es la ciudad de La Plata, o se abstenga de adoptar las medidas para su resguardo, debe responsabilizarse por esos actos. Por ello, ante la sanción del COU, el Estado argentino podría ser responsabilizado internacionalmente por no proteger el patrimonio de la ciudad.
Esto no quiere decir que nuestra ciudad no necesite un crecimiento de la infraestructura inmobiliaria, sino que debe hacerse de acuerdo con los principios de conservación enumerados. Y debe evitarse quedar a merced de unas pocas personas que ven engrosar su patrimonio, a la vez de facililitar el acceso a la vivienda de los sectores medios y bajos, respetando los derechos esenciales de todos los ciudadanos platenses y las futuras generaciones.

Protección judicial. Por todas estas cuestiones es innegable que el COU es violatorio de las normas mencionadas. En este marco el juez federal José Luis Deglau tiene en sus manos declarar su nulidad y dictar una medida cautelar que impida toda demolición de edificios anteriores a 1930.
Asimismo habrá que determinar la responsabilidad penal de los funcionarios que no han protegido debidamente la ciudad y empezar a desentrañar, en diferentes ámbitos, los intereses económicos que se tejen por detrás del COU y las incompatibilidades que generan.
Hoy más que nunca empieza a entenderse la acérrima defensa que han hecho ciertos multimedios platenses del actual intendente Bruera, que también juegan sus cartas en la especulación inmobiliaria, invisibilizando el mamarracho jurídico que significa el COU.
Sacar esto a la luz es la única forma de lograr que la ciudad siga siendo concebida para el conjunto de sus habitantes y no para los intereses de las corporaciones financieras y los políticos que hoy las representan. De esta forma, se podrá proteger una joya arquitectónica que es un orgullo nacional e internacional.
Es necesario tomar conciencia de que este atropello nos afecta a todos los argentinos. La Plata fue creada como un bálsamo para los innumerables conflictos internos por la Capital Federal y la nacionalización de sus tierras. Fueron más de 60 años de luchas y conflictos armados hasta llegar a 1882, donde Dardo Rocha y Pedro Benoit fueron los precursores en fundar la primera ciudad prediagramada de América latina.

Fuente: Miradas al sur, domingo 1 de agosto de 2010. Link: http://sur.elargentino.com/notas/la-plata-una-joya-urbanistica-en-riesgo-por-la-permisividad-de-bruera

Las reuniones de la Comisión de Planeamiento se hicieron en un domicilio particular. Ignoraron las voces de alerta de organizaciones sociales y especialistas. No se analizaron riesgos ambientales ni la estructura de servicios públicos. Finalmente, el 28 de abril el Concejo Deliberante aprobó un código urbano que hará de La Plata una ciudad con menos sol y con más especulación inmobiliaria. La Pulseada recupera los debates sobre una normativa que consolida un reparto urbano excluyente.

Por Federico Sager y Matías David López
Edición: Daniel Badenes
Fotografía: Marina Losada

“Esto es un menemismo tardío, permite que se siga desintegrando la sociedad”, señala sobre la nueva norma de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo el concejal del partido , Daniel Caferra. El Estado, dice, debería velar por una sociedad integrada “que no sea una sucesión de countries donde cada uno está separado de los demás (…) El objetivo primero es que haya una comunidad” y no que zonas muy ricas convivan con otras ocupadas por “ciudadanos que dejan de ser ciudadanos para ser meros habitantes, que van a meterse al lado de los arroyos, en un bañado, en cualquier lugar porque no tienen acceso posible…”.

La Plata nació en el siglo XIX para ser capital, proyectada antes de construirse, a partir de ideas de un urbanismo moderno e higienista propias de su época. Encarada desde el Estado, se distinguió por sus amplios espacios verdes, las arboledas en sus veredas y ramblas, y las rápidas vías de comunicación. No sólo el trazado urbano constituyó su valioso patrimonio arquitectónico, sino también los importantes edificios públicos.

Ese modelo de ciudad comenzó a declinar en las últimas décadas debido a que el gran crecimiento demográfico no fue acompañado por un proyecto de planificación urbana integral. El aumento poblacional trajo asentamientos, un mayor número de edificios en el casco urbano, más vehículos, más contaminación, saturación de los servicios públicos y falta de preservación del patrimonio histórico. En 1998 la ciudad se presentó ante la UNESCO para ser declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, pero el intento quedó suspendido: los especialistas objetaron la ausencia de políticas de conservación estética y arquitectónica (La Pulseada 26).

En 2000 se aprobó un Código de Planeamiento Urbano (ordenanza Nº 9231). Fue durante la gestión del ex Intendente Julio Alak, después de cuatro años de debate entre diferentes actores institucionales y profesionales, que integraron el Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT), creado en 1996 como espacio para analizar, debatir y generar propuestas de mejoramiento de la ciudad.

En la reciente reforma del Código, por el contrario, no fue respetada la ordenanza que exige la intervención del COUT. Sólo se convocó a las cámaras constructoras, a ciertas empresas inmobiliarias y a un reducido grupo de especialistas, generando un fuerte repudio de parte de distintos sectores que no fueron llamados y que criticaron la premura por votar la norma y sus objetivos. “El código es desregulador… Lo que estaba planificado, lo desplanifica”, define Julio Santana, miembro del Consejo Directivo del Colegio de Arquitectos.

La timba inmobiliaria

En noviembre de 2009 hubo un primer intento de aprobar la iniciativa sin debate, pero su tratamiento se frenó por diferencias dentro del bloque oficialista. Ese intento fallido de votación silenciosa alertó a organizaciones políticas y sociales, a la Universidad y al Colegio de Arquitectos, quienes inmediatamente comenzaron a reunirse para definir un plan de acción.

El oficialismo presentó el cambio de ordenanza como una actualización de la normativa y aseguró que sólo introduciría modificaciones de algunos artículos del anterior Código. Sin embargo, como alertan varios críticos del proyecto, se está en presencia de una reforma integral que profundiza un modelo de ciudad excluyente.

Una de las novedades más cuestionadas que introduce es la posibilidad de construir edificios de hasta catorce pisos en el centro de la ciudad. Esto lleva a pensar que el objetivo principal no sería mejorar la calidad de vida de los platenses sino acrecentar el negocio de un puñado de constructoras e inmobiliarias. “Entra todo en un espiral de especulación y de alza de precios -por supuesto también los alquileres, créditos para comprar en eso-… Nosotros decimos que no es inversión, es timba”, sentencia Caferra.

Para Teresa Urriza, concejal del Frente para la Victoria, “este modelo de configuración urbana, de concentración en las áreas centrales y de baja densidad en los bordes, atenta contra un uso más equilibrado y homogéneo del casco urbano (…) Es una configuración piramidal”. La legisladora sostiene que “en lo que hace a la periferia, no se ha abordado en términos integrales la problemática del crecimiento urbano, ni los criterios de intervención en las áreas periurbana y rural”, y agrega que “las áreas urbanas de este sector (que concentran el 65% de la población) son tan ciudad como las comprendidas dentro del casco y presentan los mayores problemas de degradación urbana, déficit de infraestructura básica y exclusión social”.

En tanto, para el abogado Franco Pedersoli, la reforma tiene “coherencia” ya que propone el fortalecimiento de “un modelo de mercantilización de la ciudad, que prioriza los intereses de un sector, el privado, y por otro lado, sale a criminalizar a los sectores populares cuando deciden realizar una toma de tierras o asentarse en determinadas tierras”. Según Pedersoli, integrante delColectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ), los impulsores del nuevo Código “se rehúsan a intercambiar opiniones con los sectores que construyen la otra ciudad”.

Sin participación

Desde el intento frustrado de reforma, a fines de 2009, organizaciones que advirtieron la importancia del tema se autoconvocaron para abrir el debate. La primera iniciativa fue un encuentro en el Concejo Deliberante promovido por la Constituyente Social, espacio de coordinación política iniciado por la CTA. Al mismo tiempo, los partidos de la oposición –sobre todo Encuentro por la Democracia y la Equidad- se declararon en estado de alerta para ponerle freno al proyecto oficial. Así comenzaron a realizarse jornadas de discusión en distintos barrios platenses (Gonnet, Villa Elisa, Los Hornos), que contaron con la participación de especialistas en urbanismo, geólogos, horticultores, concejales, organizaciones ambientalistas, sindicales, estudiantiles y barriales y, fundamentalmente, vecinos.

Sin embargo, el debate en la Comisión de Planeamiento se desarrolló a puertas cerradas. Las reuniones presididas por el concejal oficialista Francisco E. Capparelli no se realizaron en una dependencia municipal, como sería de esperar, sino en el departamento de un particular, sin permitir el acceso a la prensa ni a la ciudadanía. “La reforma del Código atañe a toda la población –denunciaron los concejales del Frente para la Victoria-. Si se prohíbe a los vecinos la posibilidad de escuchar el debate y a la prensa de comunicar lo que acontece en las reuniones de Comisión, se está cercenando el derecho a la información e incumpliendo el reglamento que indica que este tipo de reuniones son públicas”. Pero el oficialismo siguió discutiendo en secreto.

En una de las reuniones de la Comisión de Planeamiento, desapareció un grabador con el que Teresa Urriza registraba las reuniones. El presidente de la comisión se lo devolvió una vez que el episodio trascendió públicamente.

Los ánimos volvieron a caldearse cuando Capparelli intentó tratar el articulado del Código sin contar con el plano del distrito, algo fundamental en un proyecto que regula el uso del suelo. La oposición se retiró en señal de repudio y el bruerismo siguió adelante.

“No veo cuál es la necesidad y la urgencia”, planteaba la Defensora del Pueblo María Monserrat Lapalma: “creo que habría que discutirlo un poco más, consensuar estas cosas, algunas por lo menos, como para ir planteando ´el modelo´ de ciudad que se pretende” y evitar “que la ciudad siga emparchándose”. Lapalma también cuestiona la falta de consulta oficial a las empresas prestadoras de servicios públicos (agua, cloacas, gas y electricidad). Asegura que en una reunión que mantuvo por la suba de tarifas, los representantes de las compañías manifestaron que “apenas pueden atender el mantenimiento de los que hay, carecen de posibilidad de inversión”.

En ese sentido, en uno de los debates públicos, que se realizó en el de Fomento Alumni de Los Hornos, el especialista en hidrología Jorge Mugni pronosticó que, si no se realizan obras de infraestructura, la ciudad va a estar en riesgo sanitario. “Si una ciudad crece para arriba, antes tiene que crecer para abajo”, remarcó el geólogo, y señaló que ya se está sufriendo la pérdida de calidad, cantidad y presión de agua potable en la región.

Para sumar algunos votos, el oficialismo incluyó en el proyecto el llamado “Certificado de Prefactibilidad”, que deberán emitir las prestadoras de servicios públicos (Camuzzi, Edelap, ABSA, etc.), para que la Comuna habilite la construcción de un edificio. A nivel macro, el trámite de la ordenanza no estudió las posibilidades de la infraestructura existente para soportar más densidad urbana ni previó la inversión para realizar obras complementarias.

Antes de la votación, el distrito platense del Colegio de Arquitectos de Buenos Aires dio a conocer su posición en una carta pública: “aparece una propuesta esencialmente cuantitativa de ocupación de suelo (…) sin considerar otras variables fundamentales tales como infraestructura, transporte, tránsito”. La entidad reconoce que es necesario modificar el COU, pero plantea un “desacuerdo con la metodología utilizada para producir la norma y por ende con sus resultados”. Julio Santana, uno de los miembros del Consejo Directivo, el carácter “desregulador” del Código: “va a hacer que una ciudad que nació planificada -y eso le da un plus- se desplanifique, por lo tanto, que pase a ser más parecida a cualquier distrito del conurbano donde se puede hacer, prácticamente, lo que cada dueño de terreno quiera hacer en cada momento”. Santana sostiene que “una ciudad prospera cuando sus habitantes pueden desarrollar con la ciudad los mejores negocios posibles. Ahora, el Estado debe limitar cuáles son los niveles de ganancia que tienen y distribuir hacia los que tienen menos posibilidades de ganar, hacia la cantidad de marginados que existen hoy en nuestras ciudades y también en La Plata, parte de ese dinero que se gana con el desarrollo y con la producción”.

Para el arquitecto Gabriel Giordano, no hay dudas que con el nuevo Código la renta urbana “va a quedar en manos de unos pocos”, lo cual va a “desplazar sectores populares y a hacer más inequitativa la ciudad”.

En tanto, el presidente de la ONG “Nuevo Ambiente”, Darío Medina, sostiene que estas cuestiones deberían tratarse regionalmente, y que el Código recientemente votado “no tiene ningún tipo de diagnóstico y análisis sobre los acuíferos, el tema de contaminaciones de todo tipo: ambiental, de ruidos, la zonificación o densificación de zonas que infraestructuralmente son escasas”. Miembros de esta organización se reunieron con la Comisión de Planeamiento del Concejo Deliberante y le plantearon su preocupación ante la falta de análisis sobre el impacto del nuevo Código porque “es necesario pensar la ciudad integralmente”.

Para Gastón Crespo, concejal del Partido Generación para un Encuentro Nacional (GEN), “era necesario convocar a todos los actores de la ciudad -sociales, culturales, económicos, deportivos-, para discutir un proyecto de ciudad, hacia dónde queremos que la ciudad crezca, qué perfil productivo, qué desarrollo de ciencia y técnica, qué vamos a hacer con el cordón verde hortícola, con los servicios, con el transporte, discutir un plan estratégico de desarrollo y recién después discutir un plan y un código de ordenamiento urbano”. Finalmente, ninguno de los pedidos de participación tuvo eco.

COU, votación y después

Fue un trámite rápido. El 28 de abril, en una sesión convocada con otra finalidad, el Concejo Deliberante aprobó el nuevo Código de Ordenamiento Urbano. Recién un día antes habían aparecido los planos. Los bloques minoritarios ni siquiera pudieron consultarlos.

Por la afirmativa votaron 15 concejales: los oficialistas del PJ-Frente Renovador Platense, Javier Pacharotti, María Moggia, Valeria Amendolara, Cristian Vicent, Juan Lotúmulo, Sabrina Rodríguez, Enrique Capparelli, Gabriel Céspedes, Gustavo Luzardo, Silvana Soria, Lorena Riesgo y Fabián Lugli; Juan Pedro Chaves y Jacinta Tritten (Peronismo Federal) y Miguel Forte (Bloque Nacional y Popular). Los tres votos negativos fueron los de Sebastián Tangorra y Teresa Urriza (Frente para la Victoria) y Julio Irurueta (macrismo), mientras que Susana Sánchez (Coalición Cívica), Daniel Caferra (Nuevo Encuentro) y Gastón Crespo (GEN) estuvieron presentes en el Palacio municipal pero no asistieron a la sesión para expresar su rechazo. Por otra parte, Julia Larcamón (Coalición Civica) nunca llegó al Concejo -lo que despertó suspicacias respecto a un posible acuerdo con el bruerismo-, Guillermo Duva (UCR) no bajó al recinto -acción que fue señalada como un aval indirecto al bloque mayoritario- y José Ramón Arteaga (del sector que lidera el empresario Francisco De Narváez) se retiró antes, lo que también fue interpretado como un “guiño” para que el oficialismo consiga los dos tercios en la votación.

Para la presidenta del bloque oficialista, Valeria Amendolara, la oposición tuvo “una clara intención de obstaculizar”. Afirma que los disidentes presentaron una “visión apocalíptica”, dijeron que “la ciudad se va a quedar a oscuras” y que “van a colapsar los servicios”. Sostiene “quisieron asustar un poco a la opinión pública” que “la oposición fue en términos políticos, no en términos técnicos”.

Amendolara enfatiza que “lo que se aprobó es una modificación a la normativa que en algunos puntos estaba vetusta” y que, durante la discusión del COU, fueron muy pocas las propuestas que acercaron los otros bloques: “las que llegaron, de un solo bloque, fueron casi todas incorporadas a la norma que se votó”, refiriéndose a modificaciones sugeridas por Unión-PRO. “Con respecto a los denominados ‘proyectos especiales’ -dice la legisladora- lo que se contempla es la posibilidad de que se evalúen proyectos que tengan por finalidad jerarquizar a la ciudad como Capital de la Provincia. Claro está que esto será siempre y cuando los estudios de factibilidad indiquen la viabilidad”.

Varios concejales de la oposición seguirán la pelea en la Justicia. Una vez promulgada la norma por parte del Ejecutivo, esperan presentar conjuntamente una medida cautelar denunciando las diversas irregularidades que existieron a lo largo del proceso legislativo y las consecuencias que traerá su aprobación para la ciudad y sus habitantes. Al cierre de esta edición Caferra aseguraba que la impungnación judicial estaba “prácticamente preparada”. Una escribana “constató que los cambios a último momento del proyecto de ordenanza no tuvieron tiempo físico de ser tratados por la Comisión de Planeamiento. Concretamente, entre la entrada al Concejo de las modificaciones y el plano de todo el partido de La Plata, y el despacho por mayoría de la Comisión, hubo sólo diez minutos”.

Según el concejal de Nuevo Encuentro, el Intendente “dilató en el tiempo la promulgación de la ordenanza, seguramente teniendo en la manga algún manejo de última hora, dado que hay articulados que claramente están en contraposición con leyes provinciales, y vicios de procedimiento notables que, creemos, ningún juez los puede dejar pasar”. Si eso se probara, el Código debería ser tratado otra vez.

Los cambios del nuevo Código

El Código de Ordenamiento Urbano aprobado a fines de abril estipula que los edificios que pretendan alcanzar las alturas máximas deberán ubicarse sobre avenidas, diagonales, plazas y parques. Además establece el ensanche del corredor industrial y comercial de la avenida 44. En tanto, se delimitan tres anillos en el casco urbano. En el primero, entre las calles 1 a 19 y 44 a 60, se podrán construir edificios con un máximo de 10 pisos pero con posibilidades de obtener “premios” de hasta 4 pisos más por la construcción de cocheras. En el segundo, marcado por las calles 38 a 66 y de 1 a 19, se podrán construir 8 pisos con posibilidad de acceder a otros 2 por premios. En tanto, en el tercero, marcado por las calles 32 a 38 y de 66 a 72, la nueva norma permite construir solamente planta baja y dos pisos sin posibilidad de ampliación.

También, se podrá construir en altura sobre el Eje Fundacional del trazado de la ciudad y se establece una zona de preservación patrimonial en diagonal 80 y en el área de la Estación Provincial, en el barrio de Meridiano V.

Un aspecto conflictivo, modificado por el bruerismo para sumar legisladores que apoyaran la ordenanza, fue la posibilidad instalar clubes de campo y countries en zonas que actualmente corresponden a la producción frutihortícola. Finalmente, las áreas destinadas a estas construcciones se redujeron a 28,72 Km2, mientras que con la anterior normativa, se permitía que ocuparan hasta un total de 40,09 Km2.

Así cosechó el respaldo de la Asociación de Productores Hortícolas (APH) que en marzo, en una de las reuniones públicas, había planteado una voz de alerta: “Tenemos que diseñar o planear qué ciudad queremos, pero también en la periferia. Tenemos que pensar muy bien si queremos que la ciudad de La Plata y toda su periferia siga siendo, por excelencia, una zona hortícola”, dijo el titular de la Asociación, Alberto Pate. Tras la aprobación del Código, el presidente de APH expresa que están “conformes como institución”. A Pate no le parece pertinente, desde su rol de productor hortícola, opinar sobre el tipo de construcciones que promueve la normativa para el casco de la ciudad: “no es mi tema, yo no entiendo, entonces no se puede hablar de algo que uno no sabe”. Sólo expresa su satisfacción en relación a la zona rural: “Fuimos convocados, no de manera oficial, no hubo nada escrito, pero nos dijeron que nos quedemos tranquilos”, dice Pate y remarca que, en el aniversario de Echeverry, el intendente Bruera anunció públicamente que se dejaría un cordón de más de mil hectáreas para la horticultura.

De todas maneras, el Ejecutivo tendrá la potestad de aprobar -en forma inconsulta- los llamados Proyectos Especiales entre los que podrían encontrase nuevos barrios cerrados en cualquier parte de la ciudad.

El Lote “Social”

Entre sus críticas a la oposición, la oficialista Valeria Amendolara afirma que “nada se dice” sobre la “amplia gama de demandas sociales” que contempla el nuevo Código, “creando la figura del lote social”. En ese sentido, reivindica la reciente puesta en marcha del Departamento de Vivienda Social que “brindará asesoramiento profesional sobre trámites, planos, etcétera, de manera gratuita a todos los que accedan a un ‘lote social’”.

Para el concejal Daniel Caferra, la figura del Lote Social “es una carta en blanco para la especulación inmobiliaria, para el loteo en todo el partido de La Plata”. “Esa figura supuestamente progresista, en realidad es un engaño. Es cruel, y sólo favorece el loteo. Hasta ahora no es que no existía, se hacen loteos ilegales. En una zona donde no se puede vivir con menos de una hectárea, se venden lotecitos más chicos, ilegales. Esa gente nunca va a poder tener sus papeles. Después no lo va a poder vender ni legar a sus hijos”.

Si bien se trata de una norma de la última dictadura, el concejal reivindica el decreto-ley provincial de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, ya que desde entonces los loteos se tienen que hacer en lugares no inundables, con servicios instalados y superficie mínima. “Ahora se propone: ‘para que pueda comprarlo gente de pocos recursos hacemos lotes más chicos’ y buscan evadir esas restricciones (…) Es cínico, porque en realidad, si tiene todos los servicios, si tiene la suerte de tener transporte por ómnibus -que hoy no existe en el partido porque el SUT está hecho pelota- va a ser caro, porque el contexto va a ser de una especulación inmobiliaria rampante, creciente, entonces cada lotecito va a costar un montón aunque sea chiquito. Sino va a ser en cualquier lugar, sin transporte, sin asfalto, sin servicios, entonces eso no es un acceso a la vivienda”, denunció.

Pero el Lote Social no esperó a la votación del código. Un ejemplo concreto de cómo operan los especuladores es lo ocurrido recientemente en el barrio de Villa Rica (423 bis entre 21 a y la vera del arroyo Carnaval), donde los vecinos manifestaron su inquietud porque una inmobiliaria sacó a la venta terrenos de 12 x 20, 10 x 25 y de 10 x 30 metros, que no respetan los 30 x 60 permitidos. Según advirtió en su blog el diputado provincial Oscar Negrelli, “en este caso, el loteo también se contrapone a la ley provincial” “prohíbe loteos menores por tratarse de una zona que no cuenta con servicios públicos y la construcción en terrenos protegidos como inundables”.

Beneficiados

Todos los sectores que se opusieron a la aprobación del nuevo código coincidieron en señalar que esta norma sólo favorecerá a un puñado de propietarios de tierras, constructoras e inmobiliarias locales. Basta con ver las inmensas publicidades que pueblan el diario más importante de la ciudad para advertir de quiénes se trata:

Credil S.A. Nacida como financiera en los años ochenta, se expandió al sector inmobiliario y de la construcción en 1994. En La Plata lleva realizados más de 50 edificios y también ejecuta obras públicas. Además administra el tradicional Jockey Club, emblema de la elite local, hoy convertido en multiespacio para eventos.

Dacal Bienes Raíces (de Raúl Rodríguez Dacal). Brinda servicios relacionados con la compra, venta y/o alquiler de inmuebles, administración de propiedades de terceros, evaluación de proyectos de inversión, formación de fideicomisos, etcétera. Tras su crecimiento sostenido en La Plata, en 2006 abrió nuevas oficinas comerciales en Puerto Madero y Recoleta. Actualmente desarrolla y comercializa los proyectos Lomas de City Bell y varios edificios céntricos.

Grupo Building. Ya levantó 60 edificios en La Plata. Actualmente desarrolla un complejo habitacional en Pinamar que tendrá una inversión de 20 millones de dólares. La mayoría de sus obras están ubicadas alrededor de plaza Paso, donde inclusive construyeron el edificio de viviendas más alto de La Plata, de 18 pisos.

Alberto Dacal Propiedades. Además de realizar la actividad inmobiliaria clásica, posee una División Campos que se ocupa de la comercialización y arrendamiento de explotaciones agropecuarias. Hace diez años construyó el country Grand Bell, junto con Building. Algunos de sus nuevos emprendimientos son Don Carlos Pueblo Nuevo (Gonnet), Lombardo Building (Hudson, sobre Autopista La Plata-Buenos Aires), Áea 60 (Ruta 2, km 64) y Bell Village (dentro de Grand Bell).

Otro grupo empresario con intenciones de hacer negocios en la ciudad es la cadena hotelera NH. Proyecta levantar un hotel de cinco estrellas en la manzana del ex viejo mercado (en las calles 3, 4, 48 y 49). Llamativamente, en 2007 el bunker de campaña del gobernador Daniel Scioli estuvo localizado en un lujoso hotel porteño perteneciente a esta cadena.

Un modelo de ciudad

El modelo de una “ciudad para pocos” encuentra una de sus mayores expresiones en los barrios privados (countries y clubes de campo), y no hay duda de que defiende esos intereses. Al día siguiente de la aprobación del COU en el Concejo Deliberante ocurrió otro hecho propio de un modelo de ciudad: con una orden del Juez de “Garantías” Cesar Melazo, la Policía bonarense desalojó a más de 200 personas del barrio Colinas del Sol de la localidad de Gorina (141 e/ 472 y 478). El operativo afectó a familias que vivían hace 20 años y por lo tanto tenían derechos adquiridos sobre el lugar. Pero se trata de una zona de creciente expansión inmobiliaria.

En los papeles, el predio corresponde a la empresa estatal Ferrobaires. En agosto de 2009 los vecinos firmaron un convenio que implicaba la cesión del lugar hasta septiembre de este año, plazo en que se esperaba encontrar una solución definitiva. Los terrenos ubicados del otro lado de la vía, también propiedad de Ferrobaires, están ocupados por el country Grand Bell, que construyó su alambrado utilizando rieles de las vías y contenciones con sus durmientes. Fue el administrador de Grand Bell y otros “vecinos” de la zona quienes denunciaron a los desalojados. Alegaron “desvalorización de sus terrenos lindantes”, y hasta “peleas entre perros”.

“El juez que está en la causa, el Juez Melazo y el Fiscal Cartasegna no quieren cumplir con el convenio que hicimos con los dueños de las tierras, una cosa increíble”, denuncia Carlos Leavi, secretario general de la CTA La Plata-Ensenada. Mientras tanto, “no hay ningún tipo de demanda en contra del country”.

“Hay jueces y pobladores adinerados que viven en esa zona que inventaron una causa digna de observar para ver los niveles de discriminación que puede haber cuando priman los negocios y no la humanidad. Por ejemplo, iniciaron la causa diciendo que ‘afeaba’ sus casas que haya casas humildes enfrente a sus terrenos o viviendas. Una cosa que no sólo es discriminatoria sino que no tiene ningún tipo de humanidad poner eso en un expediente, pero hay vecinos que lo firman”, dice Leavi y reivindica a los vecinos desalojados: “es toda es gente de mucho trabajo, han creado una asociación civil, se están organizando, piden por tener sus medidores de luz. Lo único que hace es querer vivir dignamente y trabaja muy tranquilamente, no hay ningún tipo de problema de inseguridad, tienen hasta espacios recreativos”. Ante la orden del juez Melazo, otro magistrado, Luis Arias, hizo lugar al amparo presentado por esas familias, lo que desencadenó una disputa judicial que aún continúa.

El cielo recortado

Entre cada ir y volver a la ciudad comenzó a notar que el cielo se achicaba, que las calles se convertían en un tubo oscuro, frío. Algo estaba creciendo cada vez más rápido. Los cúmulos de pisos edificados constituían otro lugar. El cambio era inminente.

Hacia fines de 2006 y principios de 2007 Marina Losada comenzó a fotografiar aquello que, cada día, a su regreso de Buenos Aires, le llamaba tanto la atención: la demolición continuada de viejas casonas, y la inmediata puesta en marcha de altos edificios en su lugar, que nada tenían que ver ya con el estilo y la arquitectura que caracterizan a La Plata y que quitaban la posibilidad de luz del sol en las calles. Su mirada de habitante y a la vez de fotógrafa la llevaron a registrar con miles de tomas un paisaje que al mirar hacia arriba se iba recortando, con altos bloques de cemento que “nos apilan como cajas o ataúdes”, según se lee en el texto que acompaña su producción que denominó Tapar el sol.

Las avenidas 13 y 44, pero también 13 y 60, Plaza Belgrano, y más recientemente 1 y 47, son algunos de los lugares donde Losada quiso detener el tiempo en el instante en que grandes máquinas tiran abajo las paredes de un gran espesor -entre 45 y 60 cm como mínimo-, muchas veces firmadas por sus constructores. Sus fotos muestran a la vez cimientos, columnas y detalles, las alturas de hormigón, y fragmentos de cielo que pudo rescatar en el medio de la depredación, como la de la casona de calle 10 y 60, realizada con una pala mecánica.

Esa casa era muy grande, muy antigua, muy representativa del barrio, y una de las últimas que quedaban con esas características. Toda esa zona, de Plaza Rocha a 13 y 60, cambió muchísimo. Los conos de sombra de los edificios anulan el sol en la calle, algo que antes no sucedía. Y es muy fuerte si se tiene en cuenta que es una ciudad de veredas anchas y boulevard.

La fotógrafa vive cerca del Parque Saavedra, “particularmente afectada” por estos cambios. Sin embargo su mirada fue general y notó que todo se empezaba a parecer a la zona del microcentro de Buenos Aires, o aquí a la de Plaza Paso, “y decidí empezar a fotografiarlo pero sin saber qué dimensión iba a tomar la cuestión”. Se refiere a la injerencia que han tomado sus fotos en la actualidad por la discusión que se está dando en torno al nuevo Código de Ordenamiento Urbano. Es que el trabajo de Marina fue creciendo no sólo por su búsqueda y detenimiento, sino por las charlas y el contacto que fue generando con una gran cantidad de vecinos afectados o interesados en el tema.

“Algunos me avisaban de demoliciones y me daban datos sobre algunas fotos que había tomado; empezó a haber relación con la gente, con arquitectos, o con el vecino común y corriente. A la vez yo fui invitando a las proyecciones de mis fotos; un concejal, por ejemplo, me contactó a través de alguien que estuvo en la de la Muestra Ambulante 5 –realizada en diciembre último en las veredas de Meridiano V-”, cuenta Losada.

El trabajo que ilustra estas páginas de La Pulseada, lleva más de tres años y se ha convertido ahora en una forma de colaborar en la puesta en debate de un tema que se venía tratando a las apuradas. Losada explica claramente que la decisión de brindar su aporte a aquellos que intentan plantear otro COU es porque “abren una discusión y una alternativa a la impuesta. Tenemos que discutir qué ciudad queremos. Los dueños de La Plata no son las personas que compran tierras o terrenos, sino la gente que vive en la ciudad toda. Pero eso no está pasando, la ciudad está modificándose en beneficio o bajo las decisiones de un grupo de personas. En ese sentido me interesa participar. Mi aporte es de una habitante que vio el cambio y que lo organizó en fotos. Es más sensible, y apela a despertar la conciencia en la gente, a decir ‘ey, las cosas están cambiando, y van a cambiar para siempre. ¿Querés que sea así o no?’”. Esa es la pregunta que se hace Losada, y que nos involucra a todos.

Josefina Oliva

N. de la R.: Tapar el sol se pudo ver por primera vez en la Muestra Ambulante 5, en diciembre de 2009. Este año se proyectó en el Centro Cultural Recoleta.

Papeles viejos

Por Daniel Badenes*

La biblioteca de mi casa atesora una colección de Cuadernos de La Plata, una revista en formato de librito que salió entre octubre del ´68 y algún momento de 1972, vinculada a la intelectualidad socialista de la ciudad. Están los nombres de Enrique Anderson Imbert, Alejandro Denis-Krause, Aníbal Sánchez Reulet, Noel Sbarra, Emilio Corbiére, José Sazbon, entre muchos otros. Arrancó dirigida por Guillermo Korn y Luis Aznar, con su oficina ubicada en el edificio Odeón de Venezuela, lugar de tempranos exilios. El número que siempre me llamó la atención ya tiene domicilio platense: es el tercer Cuaderno, y data de julio de 1970.

De eso hace cuarenta años. Y ahí están, sobre el papel amarillento y la tinta intacta, los dos apellidos con los que crecí. Anselmo R. Badenes escribe un artículo sobre la ciudad. Eduardo C. Schaposnik asume, en ese número, la dirección de la revista. Recién algunos años después el primero, mi papá, sería el yerno del segundo, mi abuelo materno.

Cuarenta años hace. Mi viejo era arquitecto. Digo era, en tiempo pasado, porque cuando nací ya estaba en plena retirada de la profesión. “Antes arquitecto y ajedrecista, ahora docente y decidido a escribir”, se definió alguna vez. No he leído mucho de lo que escribió, salvo aquel librito de palabras talladas en el taller de René Velázquez. Para mí era profesor. Daba clases de matemáticas o de geometría. Iba a la cárcel de Olmos; los domingos tomaba un TALP hacia Junín.

La cosa es que en 1970 era arquitecto. Hace cuarenta años… Mi hermano mayor estaría dando sus primeros pasos. Y él escribió en el Tercer Cuaderno de La Plata un artículo que se titula “¿En qué ciudades vivimos?”.

Lo recordé pensando en el nuevo Código de Ordenamiento Urbano que acaba de aprobarse acá mismo, a espaldas de la sociedad, con una alianza entre el bruerismo y los felipistas de Unión-Pro. La ordenanza tiene 143 páginas pero, en esencia, no es difícil de sintetizar. Más negocio inmobiliario y menos planificación urbana. Edificios más altos en el centro, sin calcular ni importar el riesgo sanitario, la contaminación sonora o el colapso de los servicios públicos (En mi barrio casi se festeja que la zona es más o menos definida como de preservación, o sea que zafaríamos de las topadoras y los rascacielos. Pero no hay barrio sin ciudad…)

El arquitecto Badenes decía en aquel entonces que la forma de nuestras ciudades era producto de un puñado de ideas básicas. La primera, fundamental, era la propiedad privada de la tierra. Y en el centro, se trata de un bien escaso. “El aprovechamiento de la tierra urbana sólo puede traducirse de una manera: con el aumento de construcciones sobre ella. Así, primero se densificó la planta sobre cada lote, eliminando los espacios libres, y luego se comenzaron a construir plantas sobre plantas”. Las técnicas modernas de construcción -el esqueleto de hormigón armado, el ascensor- nos legaron torres, blocks, monoblocks y rascacielos, que no fueron más que “productos simples del afán especulativo del poseedor de la tierra (sigue siendo así) o bien afanes de ostentación de los gigantes del dinero”. Ante el crecimiento sin control surgieron los códigos de edificación. Frente a la regla, surgió la corrupción y la entrega. Decía el artículo de 1970: “el Derecho y la Técnica no han hecho más que secundar los deseos del poder económico, que es el nervio de nuestra época”. Los códigos de regulación, única herramienta para poner un poco de orden, nacían atrasados y burlados por la realidad.

Le sigue a esa reflexión un punteo de “los problemas más peligrosos y poco analizados en nuestras ciudades”. Desde la falta de conocimiento sobre las redes de servicios públicos que se superponen en las calles, hasta la ausencia de control sobre la contaminación del aire, pasando por los problemas de tránsito que “se han resuelto hasta hoy con ´parches´” que provocan más problemas que soluciones. Si no fuera por algún dato muy específico, un término en desuso o el papel amarillo de la edición, diría que el artículo está escrito ayer. Pero hace cuarenta años.

Decía mi viejo, cuando era arquitecto y el director de la revista todavía no era su suegro, allá por 1970: “¿ la tierra urbana ser de propiedad privada? ¿ alguien enriquecerse con beneficios que, de hecho, pertenecen a la comunidad que los ha creado? ¿ un propietario arruinar a otro, ejerciendo los derechos que la ley le concede inicialmente? ¿la comunidad entera seguir arruinándose, construyendo edificios que son lamentables formas de mediocridad?”

Cuarenta años después, La Plata tiene un “nuevo” código. El procedimiento legislativo nos dice bastante. Los concejales de la Comisión de Planeamiento se reunieron en un domicilio particular. Se cagaron en las advertencias de especialistas y en las opiniones de organizaciones sociales. Votaron en una sesión cualquiera, sin debate público.

Voy a llamar a papá y darle la mala noticia de que, hasta ahora, han podido.

(*) Tomado de un texto publicado originalmente en el blog “Oficio de blasfemar”


Esta nota fue publicada en la Revista La Pulseada. Año 9 – Nº 80 – Junio 2010


Cambiar el mundo con un Click

SEMINARIO – Sábado 19 de junio, de 16hs a 19:30hs.


Cambiar el mundo con un click es un taller sobre herramientas digitales pensado para militantes, organizaciones sociales, colectivos culturales, grupos foquistas y contraventores en general. Trata de pensar los recursos comunicacionales que la web ofrece para “activar” acciones políticas, sociales y culturales que van más allá de la web. Es un espacio inicial para generar preguntas, explorar posibilidades y detonar inquietudes.

El encuentro será el sábado 19 de junio de 16 a 19hs, en el Galpón de Encomiendas y Equipajes, 18 y 71, La Plata.

Se entregarán certificados de asistencia con mucho valor afectivo y nulo valor académico.

 

Dos recomendaciones. Dos publicaciones, una ciudad.

La primera publicación recomendada, la revista La Pulseada. En su reciente N° 80 hay un extenso y exhaustivo informe sobre el “nuevo código de ordenamiento urbano” que a finales de abril el oficialismo municipal logró aprobar en el concejo deliberante. Esa nota, que escribimos en conjunto con un compañero y amigo Federico Sager, intenta rastrear las diferentes posiciones de para qué y por qué se aprobó la nueva normativa y las consecuencias que traerían la implementación: el fortalecimiento de una ciudad excluyente. Agradecimientos varios: a Daniel Badenes, Carlos Sahade y los compañeros de la revista por confiarnos la realización de la nota.

Segunda recomendación, el N° 28 revista Puentes de la Comisión Provincial por la Memoria. Hay escribí una nota sobre algunas preguntas y posiciones que despiertan las intervenciones culturales, simbólicas, artísticas y comunicacionales en el espacio público y el vínculo de éstas con la acción política. Interrogantes que venimos compartiendo -y ensayando en nuestra práctica- con varios/as compañeros/as. Agradezco especialmente a Paula Bonomi y Juan Duzeide por la posibilidad de publicar.

saludos. Matías

Matías David López

work in progress and process... en reparación y cambios. Ah, importante: todo lo que hay acá es Copyleft, es decir, está permitido reproducir las notas y fotografías aquí publicadas citando la fuente y no para usos comerciales. O sea, el autor alienta, promueve, linkea y reproduce la reproducción.

Archivos

estadísticas del blog

  • 5,140 hits